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Explícamelo, Grace
Le he puesto un cinturón a la silla de mi dormitorio. Ayuda mucho. Cuando alquilas determinadas pelis en el videoclub, viene muy bien agarrarse un poco (me tienta el eMule, pero el tipo de la tienda de alquiler es majete).
La Moore siempre es un aliciente, y no precisamente por el morbo que pueda provocar, pues ya la hemos visto en pelotas en más de una peli; es buena actriz, y se suele currar mucho el personaje. Empieza la historia, años cuarenta, después de la segunda guerra mundial... Bueno. Stephen Dillane es otro tío que cumple siempre. El marido, serio, apuesto... A ver, a ver. Luego sale el flacucho de las pecas (espabila, chaval, que poniendo el morro en cada plano a lo Ester Cañadas no vas a llegar muy lejos, memo, que pareces un personaje de Zoolander). Después nos da un sorpresón la Elena Anaya: toma tetas, halaaaaaa... Aquí se despiporra hasta el gato. Vale, vale... Bonita foto, la musiquilla bien, aunque empalagando un poco, pesadita... Pero al espectador, minuto a minuto, se le va formando un nudo entre las cejas: ¿de qué coño va la película? ¿De qué puñetas va esto? Cuéntamelo, Grace, que no me entero.
Truño. Ceporrazo.
Diego Deltell 
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