|
Avon, ya no llama a tu puerta.
Reconozcámoslo, nos encantan las decisiones a vida o muerte. Esa parte más morbosa de nuestro ser, se deleita cada vez que en una película, el protagonista es tentado con dos difíciles opciones: la vida de tu hija o matar a alguien, un millón de dólares o que tu mujer se acueste con otro, ganar un partido de fútbol o escapar de la cárcel...
Esta vez es solucionar tu vida a nivel económico para siempre, a cambio de la vida de alguien al que no conoces. Parece interesante, siempre nos preguntamos que decisión tomaríamos nosotros: ¿Sucumbiríamos a los encantos del dinero? ¿Pensaríamos que una vida vale más que un sueño? ¿Seríamos capaces de vivir con esa muerte en nuestra conciencia?
Pero lo que a priori puede intuirse como una película de intriga psicológica al poco de comenzar se vuelve algo vacío, superficial y muy muy banal.
Ante todo, odio que me consideren una tontaina a la que tienen que explicárselo todo. A tu hijo le tienen que operar a vida o muerte y costará mucho dinero, de pronto tu marido se queda en paro, a la casa se le cae el tejado y tú te quedas otra vez embarazada, es obvio que si te proponen cualquier trato a cambio de dinero lo vas a coger. Pues muchas gracias Sr. Kelly pero no hace falta que me lo dé todo tan mascado, para que entienda el contexto y la situación que lleva a los personajes ha tomar una decisión.
Tampoco me gusta la parte sensiblera con una Cameron Díaz con cara de fingida angustia, ni esa absurda cojera intermitente, que tanto gusta a los actores que se encasillan en cualquier género que no sea el dramático. No, querida Cameron, porque cojees un rato no vas a optar a un Oscar este año.
Seamos sinceros no hay nada por lo que esta película merezca ser mencionada, ha sido un fiasco de la cartelera, una decepción inmensa, un mal sueño, 7,50 euros tirados a la basura.
Por cierto ¿De dónde se han sacado eso de género de terror?
Gelen 
|