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El odio después de la muerte
El terror es un género especialmente efectivo a todos los niveles. Si no observad como una peli de miedo, aunque parezca mediocre, siempre entrará entre las opciones preferentes en caso de dudas a la hora de elegir en la taquilla del cine… Imaginaos pues el éxito de una historia de fantasmas bien hecha como la que nos ocupa.
Obviamente no voy a reincidir sobre lo importante que ha sido “Al final de la escalera” para la iconografía y clichés de decenas de ulteriores películas de miedo, pero sí me detendré en la escalofriante atmosfera que envuelve la historia, su excelente y macabra música o el magnífico impacto visual de la cinta. Inolvidables también las excelentes escenas dramáticas (notable George Scott), las cuales alcanzan su clímax con el genial acto de la sesión de espiritismo y el buen desenlace final de la narración.
No puedo acabar sin mencionar, además de lo dicho, el excelente giro que aporta este trabajo del irregular Peter Medak al género. Acostumbrados como estamos a que la resolución de los enigmas y misterios que se plantean en este tipo de historias impliquen el descanso final del malogrado espíritu de turno, resulta agradable como, en esta ocasión, la retorcida e interesante historia esconde a un fantasma que no se contentará tan fácilmente…
Asi que si os gusta el terror y el suspense no podéis perderos un clásico que, para mi gusto, puede competir tranquilamente en igualdad de condiciones con los pesos pesados que siguen: El resplandor---El exorcista---La profecía---Poltergeist---El sexto sentido---Ringu…Todas ellas rozando o tocando lo sublime...como el excelente trabajo que tenemos entre manos. Simplemente indispensable.
Bardo the Archer 
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