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Inverosímil
Síntesis: cuento de hadas con artes marciales. ¿Quién va a creerse que un pobre chaval usado para matar acabará siendo adoptado por el abuelito ciego y Caperucita, en una ciudad europea del siglo XXI, donde todos pasan de todos? La postura moral de esta película no puede ser más maniquea, ni más inverosímil: el malo de Hoskins se convierte en caricatura ya desde la primera secuencia, Jet Li parece un videojuego japonés, y Morgan Freeman sólo existe en la escena del piano. De la chica, ni hablar. Lo más forzado de la trama se ve cuando, como por arte de magia, Danny acaba siendo... ¡nada más y nada menos que el hijo de una pianista! Y luego no se sabe por qué matan a su madre y qué rollo había entre el "tío" y la pobre muchacha china. Me molestan los argumentos forzados donde "resulta que da la casualidad" que además de formar la familia Ingalls resulta que por poco son primos. No entiendo mucho de artes marciales, pero las luchas están muy manidas y todo resulta ser muy efectista.
Qué quieres que te diga... yo me sigo quedando con los inolvidables capítulos de Kung Fu.
Malasangre 
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