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Buena... con reparillos
Aunque esta película no llega a la altura de "El verdugo", tiene el mérito de no ser mala con tan pocos recursos.
Se trata de una película fresca, llena de ingenio en el argumento (con ciertos toques de humor) y, al mismo tiempo, cruda y cruel, porque evidencia la pobreza y miseria de la posguerra española de los años cincuenta. Y, desde luego, ese conjugar el ying y el yang de la vida es un tanto que Berlanga se debe apuntar.
Con todo, abusa un poco del vértigo de la acción que, a veces, resulta mareante, confusa. Esto sucede cuando hay en pantalla más de cinco o seis personajes -cada loco con su tema-. Para mí, es éste el mismo mal del que adolece la trilogía de "La escopeta nacional". Probablemente, hubiera sido más acertado dosificar la intervención masiva y simultánea del pobre, la señora, el abuelo del pueblo, la esposa, el niño, los del comité, el del carromato, etc., etc.
En fin, tristísima y acertada la escena del indigente muerto con su reciente esposa, velándolo en soledad, mientras come turrón sin saber apenas lo que hace.
azabache 
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