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Sin estridencias también se hacen cosas buenas
Pese a ser algo lenta, merece un aplauso. Lejos de lo comercial tanto en su concepción como en su desarrollo, resultó una dulce ironía que tuviera semejante éxito de taquilla. Jodie Foster en el segundo mejor papel de su vida (me quedo con el amor platónico del Dr Hannibal), apelando a lo más íntimo, a lo apenas diferente del silencio. Y Liam Neeson a su altura, bastante convincente. Es una buena opción, si se tiene paciencia.
David Alberto Campos 
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