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Por qué lo llaman amor
La génesis de Todo lo que usted quería saber sobre el sexo y no se atrevía a preguntar tiene un carácter esclarecedor y, al tiempo, paradójico. Mientras protagonizaban un breve intermedio de una larga noche de pasión, Woody Allen y Diane Keaton se fijaron en un anuncio que se emitía en esos momentos por televisión. Un doctor llamado David Reuben informaba de los reparadores beneficios para la pareja de un libro sobre educación sexual. Inmediatamente a Woody se le encendió la bombilla de sus neuronas y encontró en ese tratado el instrumento perfecto para idear una película.
Co-guionada por el propio doctor Reuben, Allen la película contiene siete sketchs basados en el libro. El diáfano hilo conductor de los mismos puede presumirse con sólo echar una mirada al título de la cinta, bajo el prisma pensado por Allen para la misma. La película presenta los lógicos altibajos de toda historia hilvanada de pequeños episodios; habrá alguno que sobresalga del resto, pero no porque los demás adolezcan de calidad inventiva, precisamente. Ha pasado a la historia del cine delirante la imagen de un desasosegado Woody temiendo por su suerte como “espermatozoo” en el capítulo “¿Qué sucede durante la eyaculación?”.
Para dar vida a las diferentes criaturas y especimenes que circulan por la película, Allen llamó a actores de lo más variopinto, como, el por entonces en la cresta de la ola, Burt Reynolds, Gene Wilder, Tony Randall o el veterano John Carradine. Quizá desentone alguno para lo que es una típica historia Allen, porque, por ejemplo, Gene Wilder hace de Gene Wilder, más que de un personaje típico de Allen.
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