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Descubriendo a McMurphy.
Diario de mi estancia en el psiquiátrico.
Dia 1: He llegado a mediodía, dos enfermeros me han recibido muy amablemente, me he presentado como Castigado sin cenar, y les he informado de que venía a documentarme unos días para mi próxima crítica, he observado una fugaz mirada complice entre ellos, me han dado un par de pijamas y luego me han acompañado hasta mi cuarto,—Hemos llegado, Señor Castigado, pase a su suite, aquí seguro que podrá escribir tranquilo—y me han cerrado con la puerta en las narices. Quizás no hayan recibido mi fax. Despues de comer he observado a un puñado de pacientes agolpados frente al televisor, un tal McMurphy era el líder, estaban viendo las series mundiales de béisbol, he pensado: ""cuanto hemos de copiar de los americanos, Digital+ en un manicomio"", pero al acercarme me he dado cuenta de que la tele estaba apagada. Definitivamente están todos como una cabra.
Dia 2: Hoy tocaba actividad deportiva, y he asistido al que creo puede ser el nacimiento de una estrella, hemos jugado al baloncesto y he visto a un pívot indio cargarse de un plumazo todos los conceptos defensivos de los grandes maestros de la NBA, no me extrañaría verle en el draft del 76. A los enfermeros no les ha gustado, creo que tienen muy mal perder. Por la tarde el tal McMurphy ha querido también ser una estrella y por unos minutos ha intentado convertirse en levantador de piedras para arrancar una fuente de agua enorme, no lo ha conseguido, no debe ser de Bilbao.
Dia 3: Hoy McMurphy nos ha llevado de pesca a todos, hemos alquilado un barco, a petición mía me ha presentado como el Ginecólogo alemán Herr Taladren, que era mi ilusión desde pequeño, todo ha ido muy bien hasta que nos ha puesto a todos a pescar mientras él se metía en un camarote con su chorba. Empiezo a dudar de que se trate de un violador, pero desde luego salido está como el que más. Al final del día la policía ha venido a recogernos al puerto, todo un detalle.
Dia 4: Empiezo a notar cierta animadversión de la señorita Rachet hacia McMurphy, creo que no le cae muy bien, no me extrañaría que lo lobotomizara en cualquier rato libre. Por otra parte, el indio y él se han hecho inseparables, a lo mejor quiere ser su manager en la NBA. Aquí dentro se trafica con todo, hay uno que te alquila por horas el walkman para no tener que soportar el hilo musical, he estado a punto de alquilarselo dos veces, pero me contengo al ver que solo tiene cintas de Camilo Sesto y que por el año que estamos aún no puedo disfrutar de la sublime Mola mazo.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Día 5: La situación se hace insostenible, por la mañana he descubierto que McMurphy y el indio hablan navajo en la intimidad, creo que algo traman, por otra parte anda por aquí un tartaja que está más salido que el propio McMurphy, ya en el barco intentó levantarle a la pivita, pero por razones obvias no le dió tiempo a declararse. No me hagan mucho caso en esto, pero uno de los internos creo que es Danny DeVito, ¿Me estaré volviendo majara?.
Día 6: Dios mío, vaya juerga nos hemos corrido esta noche, hemos acabado todos pedo perdidos, McMurphy ha distraído al vigilante con una guarrilla amiga suya, se ha puesto el traje de DJ, y hemos bailado y bebido hasta el amanecer, hasta el bueno de Billy el tartaja se ha podido estrenar con la chavalita gracias a la generosidad de McMurphy y ya ni tartamudea. ¡Que alegría se va a llevar la enfermera Rachet cuando se entere!, seguro que le da el alta.
Día 7: Me he levantado con una resaca de caballo, a eso de las 3 de la tarde, como me había quedado dormido debajo de una cama nadie me ha echado en falta, me han contado que Billy está muerto, y no me lo quiero creer, de estos locos no me fío, también dicen que a McMurphy le han dejado hecho un vegetal, ¡¡Mienten!!. Milos Forman no lo permitiría. Esperare a la noche para enterarme de la verdad.
Día 8: A las 2 de la mañana he escuchado pasos en el baño, despues un ruido de agua desbordándose, y finalmente un estruendo tremendo. Me he levantado corriendo hacia allá y he podido vislumbrar dos siluetas perdiéndose en la noche, sí, ya se que en la película solo se ve al indio, pero yo que estaba allí os aseguro que vi a McMurphy junto a él, y no paraba de reírse el muy cabrón.
—Corre jefe corre—repetía como un poseso. Y ambos corrieron hasta desaparecer.
Castigado sin cenar 
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