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Ensayo sobre la ceguera
Cuando me senté en la butaca y vi los títulos de crédito iniciales, empecé a temerme lo peor. Tras estos, la primera secuencia me hizo pensar que definitivamente Cuerda había sido poseído por el Garci, con esa sacristía "gilparrondiana", esos engolamientos, esos susurros enfáticos, ese subrayado amaneramiento, esa planificación y dirección de actores...; pero tras esta introducción la película salta al domicilio de la Verdú y el Cámara, y no tarda en empezar a coger ritmo e interés la trama que se nos va a presentar.
Impresiona de veras ver el enclaustramiento forzoso del personaje de Cámara (tan sólo correcto) y conmociona ese ataque tan valiente como inconsciente y muy humano de ira y rebeldía, que bien podría haberle costado la vida, ante una sociedad enclaustrada y clerical a machamartillo, que a pesar de ello presumía en sus cánticos e himnos de empezar a amanecer... que al parecer no era poco... Son los mejores momentos de la magnífica historia que Azcona (en su último trabajo) y Cuerda nos están contando, pero es inevitable la sensación de que se podría haber sacado mucho más jugo a ese argumento, además de no estar bien contada la trama secundaria de la hija, realmente desaprovechada.
A pesar de esto, la película se deja ver muy bien casi todo el tiempo, si bien cae en los clásicos clichés habituales del cine español cuando refleja estos episodios de guerra, preguerra o postguerra, y así vemos cosas como: Republicano = Intelectual (bien apuntado por mi acompañante talktonight), o cura fanático y sin matices, o el maniqueísmo general en el retrato de unos personajes sobre otros, etc.
En cualquier caso, el conjunto general es más o menos defendible, y recupera en parte, salvando las distancias, a un Cuerda que tras la maravillosa 'La lengua de las mariposas' andaba algo desorientadillo. Como los girasoles...
Amor Perro 
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