|
Una sucesión de hechos desgraciados
¿D-Fens puede ser cualquiera de nosotros? ¿Los Angeles o cualquier ciudad superpoblada del mundo? Presumo que se ha llegado a una especie de globalización de la violencia urbana, individual y/o colectiva. Ciertamente D-Fens es llevado por una sucesión de hechos desgraciados en su vida personal a ese muelle final, alcanzado por el brazo de la fuerza bruta del Estado, paradójicamente, el mismo Estado al que él había servido durante los años dorados de la guerra fría. Evidentemente es una fantasía que nos ha merodeado por la cabeza alguna vez la célebre escena de la hamburguesería, pero, sabemos positivamente que si vivimos o mejor aún, "convivimos" civilizadamente, estas conductas son absolutamente reprobables. No obstante, esto no empece afirmar, que cualquier ciudadano común podría convertirse en un D-Fens, una vencidos los "frenos inhibitorios" que posibilitan y dan vida al pacto social para no caer en el "status naturalis" del que hablaba Thomas Hobbes.
Políticas económicas excluyentes, violencia social, violencia individual que D-Fens exterioriza a través de su incapacidad parcial o total de comunicarse con su esposa e hijita, causa probable de su ruptura matrimonial, rechazo del cambio social que se observa en la patética escena de ataque al comerciante coreano (su añoranza por tiempos mejores, pero pasados definitivamente), dan como resultado un hombre que no logra adaptarse a un mundo complejo, que por fin, lo fagocita.
jvai 
|