Soberbia adaptación de la novela de Umberto Eco. Jean Jacques Annaud no realiza una transcripción literal, pero si fiel y perfecta para el formato cinematográfico. El film rebosa saber hacer por todos los flancos. La interpretación de cada unos de los actores es simplemente magistral, desde el grandísimo Sean Connery hasta el salvaje Ron Perlman (calificativos que atribuyo a sus personajes). El reparto de actores es genial, hecho que junto al trabajo de maquillaje y vestuario consigue una magnífica caracterización de los personajes.
Luces invernales, sombras. Acordes desnudos mantenidos, y luego silencios. El rumor del viento. Cada elemento constituyente de la narración entra en perfecta armonía y coherencia con el resto, recreando perfectametne la atmosfera fría y tétrica tan característica de la novela. El espectador penetrar en la historia como si de un observador mudo e invisible se tratase.
Más alla del contenido histórico de la película, más que una crítica a las atrocidades cometidas durante siglos por la "santa inquisición", este film transmite mucho más. El amor, la amistad, el poder, el miedo, el odio...
spoiler:
En una abadía del norte de Italia se suceden una serie de misteriosas muertes atribuidas al maligno. Pero será un monje franciscano, Fray Guillermo de Vasquerville (Sean Connery) con la ayuda de su joven novicio Adso de Melk (Christian Slater), quien, recien llegado a la abadía, investigue los hechos, con la sospecha de que tras las muertes habría una fuerza más humana que otra cosa.