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talento especial para crear climas y atmósferas
Sus historías podrán gustar más o menos, pero lo que no se le puede negar a Kieslowski es que es uno de esos directores con un talento especial para la creación de climas y atmósferas, ayudado por su gran dominio de todos los resortes de la narración cinematográfica, como puedan ser el montaje, la fotografía, la música, los movimientos de cámara, o la dirección de actores. Y cuando cuenta con un guión que, encima, es bueno, pues aparece una obra maestra como sucedió con algunas de las películas de la trilogía de los tres colores.
En este caso, sin embargo, la historia queda algo desdibujada. Pues el tema que se plantea -el fascinante tema del doble- queda, en mi opinión, demasiado esbozado. Las razónes de ello tendríamos que buscarlas en una voluntad del autor por evitar lo demasiado obvio, así como los planteamientos truculentos propios de un cine más comercial (¿qué habría hecho Brian de Palma, o incluso M. Night Shyamalan, con esta historia?).
Ahora bien, esta es una opinión muy personal y referida a esta historia en concreto. Comprendo que a otros espectadores les haya satisfecho esta visión sutil del tema del doble, construida a base de pequeñas sugerencias poéticas, incluso metafóricas, y que deja la interpretación de los hechos en manos del espectador.
Una cosa más: Irene Jacob, bellisima, es la actriz ideal para este papel.
alex 
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