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LAS LÁGRIMAS SE PIERDEN EN LA LLUVIA
“El montaje del director” , una versión de Blade Runner según la idea original de su director Ridley Scout, eliminaba la narración en off de Rick Deckard (Harrison Ford), añadía una secuencia onírica con un unicornio y suprimía el final feliz, tras un test de pantalla, por la productora.
No suelen gustarme las películas de ciencia ficción, aunque en su momento, hablo de hace muchos años, contemplé la proyección original de Blade runner. Veinte años después, y por indicación de una amiga , la he vuelto a ver y ciertamente he disfrutado mucho. Demuestra que la ciencia ficción no es un género menor, que la vida, el amor y la muerte son temas apasionantes, naturales y verdaderos, aunque la historia se produzca ciertamente del revés.
Todos los fotogramas, sin excepción, son apasionantes y con una belleza plástica digna de mención. Como en todas las historias de honrados y malvados al final “las lágrimas se pierden en la lluvia”… y por cierto, vaya final.
Antonio López 
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