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Memorablemente exagerada
Aunque en su tiempo fue un fracaso tanto de público como de crítica (sobretodo), con el paso del tiempo este film de Brian de Palma se revaloriza cada vez mas. Es una película que tiene bastantes adeptos sobretodo entre el público jóven por contener una estética muy cuidada que ha sido imitada en numerosas ocasiones (la mas clara la serie "Corrupción en Miami") y por subrayar los temas más escabrosos del lujoso mundo de los capos de la droga.
Basado en el "Scarface" de Howard Hawks del que tan sólo toma el argumento del ascenso y caída de un capo de la droga así como también la relación peculiar con su hermana, de Palma se limita a rodar de manera efectista el material escrito por un Oliver Stone en su época más destructiva y desmesurada reflejados ambos en su hiperbólico guión.
En "El precio del poder" la historia de un desagradable inmigrante cubano que utiliza los métodos mas indeseables para conseguir poder, fama y dinero le sirve a de Palma para rodar su película más exagerada, violenta y efectista con un final más propio del cine de terror y que supone el cúlmen de todas las exageraciones vistas durante el metraje. Sin embargo hay que reconocer que, gracias a su estética única y, una vez que el espectador no se toma en serio la cantidad de efectismos, es en su defecto donde reside su virtud: hay violencia exagerada, situaciones exageradas, diálogos exagerados y, sobretodo, la interpretación de Al Pacino es tan exagerada como memorable, recreando a uno de sus mejores personajes en pantalla. El Tony Montana de Pacino es tan desagradable como carismático, un tipo despreciable que se gana la simpatía del público, un gángster que se ha convertido en todo un icono del cine. La interpretación es todo un catálogo de gestos, chulería, vocablos y un sinfín de matices.
Pacino está muy bien secundado por los geniales Robert Loggia y F. Murray Abraham así como una primeriza Michelle Pfeiffer, no obstante su compañero de armas Steven Bauer no está nunca a la altura de los anteriores además de parecer más un chulo de gimnasio que un traficante.
La película no da sensación de realismo debido al énfasis, pero contiene imágenes impactantes, buena y atractiva recreación de la época ochentera, una historia que mantiene enganchado, se muestra un nivel de vida muy apetecible y, sobretodo, y eso es mérito del director, consigue ser la película de tres horas que más rápido se pasa en su visionado, lo cuál quiere decir que su argumento mantiene el interés en todo momento y demuestra la habilidad narrativa de Brian de Palma.
La banda sonora de Giorgio Moroder es magistral y mezcla piezas comerciales, con otras dramáticas o incluso de terror (cuando Tony descubre a su hermana tonteando con un matón).
No estará a la altura del cine gangsteril de "El Padrino" o "Uno de los nuestros" pero su trascendencia comercial ha ido mucho más allá además de contener un puñado de frases e imágenes para la posteridad, casi todas a costa del complejo Tony Montana.
Er Naxete 
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