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El cómic cobra vida
Las excelentes novelas gráficas de Frank Miller poseen un halo cinematográfico verdaderamente fascinante. La planificación y el corazón de las historietas de "Sin city" beben del más puro cine clásico, de la más pura tradición "pulp". Con el referente (más que referente, manual de instrucciones) de los cómics del magnífico dibujante, el extrañísimo Robert Rodriguez -lo digo porque lo mismo nos entrega genialidades como "Desperado", "Abierto hasta el amanercer" o "Spy kids" que fusila sus logros con las respectivas secuelas y demás experimentos, especialmente espantosas "El mexicano", "Spy kids 2 y 3-D" y "The faculty"-, realizador acostumbrado a entregar filmes cuanto menos originales en la forma, firma (junto al propio creador, curiosísimo hecho) con "Sin city. Ciudad del pecado" su mejor filme y una de las experiencias cinematográficas más estimulantes de la última producción cinematográfica. Su mayor logro es que no ha "adaptado" "Sin city" al cine, sino que ha sido el artífice de un mastodóntico cómic para la pantalla: las páginas de las novelas se trasladan a la velocidad del cine con una fidelidad pasmosa y una originalidad patente desde el primer minuto. El retrato de la pecaminosa, oscura, violentra urbe en el que se desarrollan las historias es verdaderamente excelente, y al poco tiempo descubrimos por qué Robert Rodriguez decidió rodar el filme de una forma tan revolucionarial: el blanco y negro cegadores, la recreación de los mugrientos ambientes por ordenador y las originales pinceladas de color otorgan a la película un aspecto y un ritmo impresionantes, siendo cada secuencia más sorprendente que la anterior. Pero lo verdaderamente impresionante es el reparto: los tres protagonistas, magníficos (destacando... ¡Mickey Rourke! en la piel de un verdadero mastodonte); y los secundarios, infinitos, inesperados, insuperables (desde amigos del director -Harnett, Gugino, Wood- hasta actuaciones insuperables como las de Del Toro, Dawson, Aoki, Stahl...), todos ellos con personajes a cada cual más desquiciado, más desequilibrado. Hay (muchos) más logros en esta estupenda "Sin city. Ciudad del pecado" (la constante "voz en off" al más puro del cine negro clásico, el humor negrísimo, los repentinos, inesperados e impactantemente retratados estallidos de ultraviolencia, el desarrollo de las brutales historias...) que no hacen más que atestiguar que no solo es un experimento cinematográfico "bonito" (que sin duda, lo es), sino que además es un filme con personalidad propia que permanecerá en la memoria cinefila por mucho tiempo.
Lo mejor: la historia de Marv (y Mickey Rourke)
Lo peor: quizá si las historias hubieran tenido más puntos en común (como el claro referente tarantiniano "Pulp fiction") hubiera sido todavía mejor...
Vincent 
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