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Dos amigas
Primer largometraje de Iciar Bollaín (Madrid, 1967). El guión, de la propia Bollaín y de Julio Medem, adapta un relato inédito que la autora escribió a los 20 años (1988). Se rueda en escenarios reales de Valladolid, Torremolinos (Málaga), Vilches (Jaén) y Madrid, con un presupuesto ajustado y modesto. Obtiene el premio a la mejor ópera prima y el del público de la 40 Semana Internacional de Cine de Valladolid. Producido por Fernando Colomo, Beatriz de la Gándara y Santiago García de Leániz para Fernando Colomo P. C. y La Iguana, se proyecta por primera vez en público en la Seminci de Valladolid (20/28 de octubre 1995).
La acción dramática tiene lugar en los meses de veranos (julio/agosto) de 1995 en Valladolid, Málaga y Madrid. Tras una discusión con el padre, la Niña (Silke) decide abandonar la casa paterna y emprender con su amiga Trini (Peña) un viaje de aventuras en busca de trabajo, libertad, éxito y amor. Durante el viaje conocen a Olaf (Levin), un ruso que sólo conoce su idioma, visitan a Mariló (Irureta), la madre de Silke, y traban amistad con Pepe (Angulo). Trini y Silke son de Valladolid, tienen 20 años, arrastran un pasado de carencias afectivas similares y las animan unas enormes ganas de vivir. Trini es extrovertida y dicharachera. Silke es callada, tozuda e introvertida.
El film es una comedia con toques de drama. El relato se ajusta a un estilo realista, sencillo, espontáneo y sincero, exento de artificios y de figuras de estilo. Los personajes están extraídos de la realidad misma: son personas corrientes, ordinarias y normales. Hablan el mismo lenguaje de la calle, los cafés, las salas de fiesta y la playa. Los diálogos son castizos, ocurrentes y naturales. Los personajes buscan cosas elementales: un trabajo para sobrevivir, un lugar donde descansar, un amorcillo que dé vida ... Se enfrentan a pequeños problemas, dificultades e imprevistos, que afrontan con alegría, imaginación y sentido del humor. Viven inmersos, alternativamente, en la comedia, el drama y la melancolía, como en la vida real (J. L. Borau).
Resulta gratificante ver cómo dos muchachas sin prejuicios, espabiladas, listas y vitalistas, resuelven por ellas mismas sus aspiraciones y sus problemas. Es una delicia verlas salir adelante con dignidad y nobleza. A lo largo del camino encuentran y pierden cosas, descubren y abandonan ilusiones, conocen y dejan amistades. Con todo, ganan madurez, serenidad, experiencia, lucidez, sabiduría. Por encima de todo, consolidan una amistad sincera y robusta, que las aleja de antiguas soledades y viejas sumisiones.
(Sigue en el “spoiler” sin desvelar partes del argumento)
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: El viaje físico sirve como modelo o ejemplo del viaje interior que las dos mozas realizan por los caminos del espíritu, aprendiendo a superar carencias del pasado, despachando ilusiones vanas y enamorándose de la libertad, la vida, la alegría de vivir, la grandeza de la amistad y el valor inmenso de los sentimientos sinceros, desinteresados y auténticos.
La banda sonora, de Bernardo Bonezzi (“Mujeres al borde de un ataque de nervios”, Almodóvar, 1988), ofrece una partitura variada y colorista, que subraya los sentimientos del los personajes y glosa sus motivos de confianza y amor a la vida. En el karaoke añade dos canciones del momento. La fotografía, de Teo Delgado (“Salomé”, Saura, 2002), rodada en súper 16 mm., en color (eastmancolor) y formato panorámico, está tomada en ocasiones con la cámara en mano. Exalta la naturalidad, sinceridad y espontaneidad de los personajes y de la historia.
Ópera prima ejemplar, según J. L. Borau, por su realismo y sinceridad y por su capacidad de dejar de lado hueros afanes de lucimiento y ostentación. Ejemplar, también, por ser una entrañable historia de camaradería y amor (Taylor).
Cf. Silvia LLOPIS, “Hola, ¿Estás sola?”, ‘La comedia en 100 películas’, pág. 151-153, Alianza Editorial, Madrid, 1998.
José Luis BORAU, “Introducción a Hola, ¿Estás sola?”, ‘Cómo hacer cine’, Madrid, 2003.
Miquel 
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