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Vuelve a ser un niño
¿Recuerdas los dulces que tu abuela te traía pese a que mamá no le dejaba?
¿Recuerdas las tardes jugando a las canicas o a los cromos con los amigos?
¿Recuerdas los rasponazos de tus caídas en bici cuando aprendiste a andar sin patines?
¿Recuerdas las jornadas maratonianas en la playa, las partidas de pala, las aguadillas, los helados del chiringuito?
¿Recuerdas los dibujos animados de la tele: Don Gato, Los Fruittis, Willy Fog, Los Mosqueperros, Los trotamúsicos?
Pues esta película te trasladará a esos días despreocupados, felices, sencillos en los que tanto disfrutaste. La inteligencia de Gromit, la inocencia de Wallace, la repelencia de Lady Tottington, la ternura de los conejitos, la idiotez de Victor Quartermaine, la picardía del cura... Brillante caracterización de personajes hechos con...¡Plastilina!
Y qué gusto tan exquisito por el detalle, qué preciosidad de verduras, qué colores tan variados y deslumbrantes, qué música tan delicada.
Acusar a la película de infantil es un argumento manido y estéril. A menudo se identifica a lo "infantil" como lo simple, carente de doble lectura, sin chispa e incluso estúpido. Muchas películas "para adultos" (especialmente en el género de acción) entrarían en esta catalogación, pero desde luego no esta.
La mano de Dreamworks se nota si has visto los brillantes cortos anteriores de esta simpática pareja. Tienden a dulcificar el guión y a hacer hincapié en las reacciones primarias con el propósito de llegar a un público más numeroso (romanticismo, golpes y caídas, persecuciones). Sin embargo, conserva diálogos de brillante ironía, toque de los estudios Aardman, genios a la altura de Pixar o Ghibli.
Divertidísima.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: No os perdáis los cortos de Wallace y Gromit "Un esquilado apurado" y "Los pantalones equivocados", las verdaderas joyas de la corona de los estudios Aardman.
tantra 
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