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BRILLANTE DEMOSTRACIÓN DE TALENTO...
...por parte de todos: los actores, el director de fotografía Tak Fujimoto, el guionista y, sobre todo, el director. “El silecio de los corderos” es una de las películas más importantes y trascendentales de la década de los 90, no sólo por su dinamismo y por su innovador estilo, sino también por su variedad de género. ¿Thriller, suspense, policial, drama? Cualquiera de estas categorías encaja con el perfil de esta maravilla de película, que se ha convertido, y con todo mérito, en un clásico del cine contemporáneo.
Con un guión grandiosamente adaptado por Ted Tally, el film cuenta con el respaldo de una historia apasionante. Jonathan Demme realiza una dirección valiente y sumamente acertada. Jamás había visto unos primeros planos tan efectivos como en este film. Se pueden apreciar, sobre todo, en las escenas en las que Hannibal Lecter y Clarice Starling mantienen sus tertulais en la mazmorra en donde está encerrado el asesino. Cada frase que Lecter pronuncia va enmarcada en una toma cercana realmente escalofriante. Demme también implementa la técnica de la cámara como primera persona en varios momentos de la película; es decir, que se coloca en los ojos del personaje, generalmente Clarice Starling.
La actuación de Anthony Hopkins como el despiadado caníbal es simplemente sublime. Las palabras, los gestos, las miradas, las posturas; todo es acorde a la naturaleza del personaje, y sostengo que Hopkins no debería haber interpretado a nadie más a lo largo de su carrera. Es y será siempre Hannibal Lecter. Genial actuación también de Ted Levine como Jame Gumb, el protagonista de la “otra historia” que se cuenta en el film. Me encantó la forma de encarnar al trastornado sastre por parte de este actor, que le imprimió carácter y desparpajo a un persoanje realmente difícil. Jodie Foster también lo hizo bastante bien, pero su actuación no me pareció a la altura de las otras dos.
El director lleva a cabo una magnífica labor durante todo el rodaje. Contando con la gran visión fotográfica de Fujimoto, logra plasmar en el celuloide un puñado de planos que ya están en la historia grande del cine. Por otro lado, la escena de Lecter en la celda con los dos policías es sobrecogedora, el clímax de la obra; una escena filmada con un nivel de detalle casi milimétrico (obsérvese, por ejemplo, la calma con la que uno de los agentes retira la llave de la cerradura, mientras de fondo suena el piano de Bach). Una escena realmente perfecta. Gran trabajo, como siempre, de Howard Shore en la composición de la banda sonora, y sobresaliente labor de Tally en la confección del guión.
Merecidos los cinco Oscars (los cinco más importantes que la Academia otorga), aunque insisto en que el de Mejor Actriz me deja mis dudas. El resto, indudables.
Un film brillante e imprescindible.
LO PEOR: Casi nada.
LO MEJOR: La visión de Demme y su correcta utilización de los primeros planos. La actuación de Hopkins. La actuación de Levine.
LEANDRO PINTO 
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