|
|
Crítica de Ignasi Borràs a Al rojo vivo
|
|
|
Compartir
|
| 3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil. |
|
Ignasi Borràs
Manresa (España)
|
Su valoración:  |
27 de Agosto de 2009 |
|
|
CAGNEY, ENEMIGO PÚBLICO
Raoul Walsh firma una de sus obras más sobresalientes, para no decir la mejor. Un James Cagney cincuentón y diez años después de haber interpretado a las órdenes del mismo Walsh en “Los Violentos Años Veinte” (1949), aquí frunce el ceño tras el rostro del inhumano y poco piadoso gángster Cody Jarrett, del cual podría decirse que es el papel más recordado de la trayectoria de ese gran actor neoyorkino que nació en 1899 y falleció en 1986.
Como el Tony Camonte que daría vida Paul Muni en “Scarface” (1931) de Howard Hawks y que se acuñaba la frase de “El Mundo es Tuyo”, el fugitivo y sanguinario Jarrett quiere llegar a la cima de ese mundo. Pero si el personaje de Scarface hacia de las suyas en la Gran Depresión; Jarrett vive en una América prósperamente resurgida e industrializada; asalta trenes, roba nóminas y la policía (por primera vez se detalla en el cine) le pisa los talones mediante los artilugios avanzados de la época (un seguidor de ondas del tamaño de una tostadora haciendo de pisapapeles de los planos donde se cree zancaslidea Jarrett, la madre de éste (Margaret Wycherly) y la banda que lo idolatra). Pero la poca piadosidad del hombre más buscado por los Federales ante uno de sus hombres herido por quemaduras en uno de los asaltos (premonición de lo que será el destino de Cody en ese célebre final en la Planta Química) hará que muchos de los suyos le tiendan una emboscada, entre ellos Big Ed (Steve Cochran) que a la vez es amante de la mujer de Jarrett, Vera (Virginia Mayo). Pero el malvado delincuente cuenta con un nuevo socio en la cárcel con Victor (Edmond O´Brien) ignorando que es un infiltrado de la policía.
Este clásico es una declaración en mayúsculas de la violencia en el cine. Aplicada a finales de una década donde el género negro empezaba una nueva etapa; nombres como John Huston, Samuel Fuller o Stanley Kunrick darían esa nueva visión al género que ya había empezado a dar sus frutos con Raoul Walsh y esta espléndida obra maestra.
Ignasi Borràs 
|
Debe estar registrado para poder valorar críticas. Registrarse
|
|
|
|
|
|