"Saraband" es un regalo para vista y oído. Bergman contruye este drama, que es de diálogos y personages, y de cómo unos de complementan a otros. Más pesimista que de costumbre, pero con su reflexión y análisis sobre las relaciones de pareja (aunque no sean de amor propiamente dichas, aunque sean entre padre e hija), de nuevo casi filosófico pero sin divagar tanto por los misterios de lo abhstracto como en otras ocasiones ("El séptimo sello", sin ir más lejos). No: "Saraband" es más cercana a "Pasión", y es excepcional.
spoiler:
Una sarabanda es un pasaje de una suite, y suele ser un dúo. Por eso, la película está contruída en episodios que son conversaciones entre los cuatro personajes del film (con excepción del prólogo y del epílogo, a forma de monólogos, de Marianne). Así, en vez de ceñirse a la relación entre Johan y Marianne, Bergman prefiere tejer una trama entre Henrik y Karin, hijo y nieta de Johan respectivamente, para hablarnos sobre las relaciones tormentosas, la dependencia, el odio entre personas de la misma sangre, la ayuda que, sin embargo, éstas pueden proporcionar, y sobre el dolor de la pérdida. Así, Anna funciona como el elemento definitivo de cohesión entre los personajes, de modo que todas las acciones de éstos (excepto acaso las de Marianne, aunque sí de un modo indirecto) se entienden como consecuencia de esa pérdida. Como la propia Anna dice en una carta que aparece en la mitad de la peli, los lazos afectivos entre Henrik y Karin previsiblemente se difuminarían después de la muerte de la esposa y madre. Y así sucede. "Saraband" es tormento y amor al cine y al teatro.