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"See that girl, watch that scene, dig in the dancing queen"
“Muriel’s wedding” forma parte de ese grupito de comedietas modestas y traviesas que con cuatro chavos y mucho talento nos cuentan, entre chorrada y chorrada, cuatro cositas de la vida. Pim, pam..., así, sin más..., como quien no quiere la cosa. Porque en una sociedad repleta de rateros, sinvergüenzas, embusteros, farsantes, crápulas, aduladores, chaqueteros, depravados y tunantes de índole diversa, muy pocos tenemos la fortuna de poder echar unas risas o compartir un cafelito con esa Muriel, perdón Mariel, de nuestro entorno más cercano.
Y aunque la música de ABBA que lleva enquistada la peli repatee a más de uno por sus desmedidas dosis de almíbar, la verdad es que refuerza la teoría de que, pese a su carrocería hortera y casposa, las melodías del grupo escandinavo reflejan a la perfección ese puntito fresco, ingenuo y romántico de aquellos inolvidables 70. Y eso es lo que, a veces... sólo a veces, echamos de menos los más viejos del lugar.
Como bien dice Sugarfoot: Una joyita... y añado yo,... a reivindicar.
Taylor 
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