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We own the night.
"La noche es nuestra" es una buena película dentro de su género. Brilla especialmente en el apartado interpretativo, absolutamente sobresaliente, con un Joaquin Phoenix carismático, un más que correcto Mark Wahlberg (este tipo está mejorando con el tiempo), una sorprendente Eva Mendes (en todos los sentidos) y un Robert Duvall en un papel secundario, quizás poco aprovechado, pero tan competente como siempre.
Quizás sea la narración y la trama lo que me obliguen a distanciarla del 9. La historia es buena, eso no lo niego. Dos hermanos, uno, (Wahlberg), policía, al igual que su padre (Duvall), y recién ascendido. El otro, (Phoenix), metido en el mundo de los narcotraficantes. La policía declarará la guerra a los traficantes de drogas y en el centro de la contienda quedará Phoenix, al que le tocará elegir bando cuando suene el primer disparo.
Sin embargo, a lo largo del metraje, la historia le da un giro argumental al personaje de Phoenix que, aunque necesario y hasta comprensible por un servidor, es demasiado forzado, restándole algo de credibilidad a la historia. No obstante, la cinta goza de algunos momentos dramáticos muy conseguidos (la escena en la que trasladan a Phoenix de su hotel en mitad de una intensa lluvia. Genial).
Por otro lado, el desenlace es algo gris. La película siembra todo lo necesario para filmar un final apoteósico, pero se queda en una especie de duelo al sol entre matojos que deja un poco indiferente.
Los que gusten del género policíaco van a disfrutar, como un servidor. Los más exigentes quizás vean material suficiente que justifique sobradamente la entrada al cine, pero con algunas joyas en la retina como Promesas del Este todavía recientes se me hace complicado decir que esto es un auténtico películón.
Pliskin 
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