Para muchos cinéfilos 'El hombre que mató a Liberty Valance' es el mejor western del gran John Ford, y por consiguiente, el mejor western de la historia del cine. En mi opinión, no lo es. Para mí, se merece el segundo lugar, después de su western de culto 'Centauros del desierto'. Todos estaremos de acuerdo que Ford en su amado género tiene las siguientes obras maestras: 'La diligencia' (1939), 'Pasión de los fuertes' (1946), 'Centauros del desierto' (1956) y 'El hombre que mató a Liberty Valance' (1962). El héroe épico casi siempre lo encarnó el mítico John Wayne.
Mucha gente menosprecia 'Centauros del desierto' porque es más difícil de gustar. Sólo por eso. Porque a todo amante del buen cine le encanta 'El hombre que mató a Liberty Valance'. Porque es puro romanticismo. Un western crepuscular hecho con mayúsculas. Un hermoso y arrebatador cuento épico del oeste que se te queda grabado para la eternidad. Rebosa talento por todos sus poros. Hay que destacar también los brillantes y profundos diálogos que se suceden con tanta naturalidad. Nada está forzado, todo fluye perfectamente. Todos los actores están inmensos, y bordan increíblemente sus papeles.
Un film lleno de sentimientos de nostalgia y compasión por todos esos pistoleros que han dejado su huella en el salvaje territorio, y que sus días ya pasaron. La civilización y la vida moderna de los hombres cobardes consiguió prosperar. El hombre salvaje dejó de existir para siempre.
A mi corazón le chifla esta película; pero mi cabeza lo tiene claro: 'Centauros del desierto' tiene mucho más trascendencia. Porque Ford retrató por primera vez en el cine al héroe existencial (Travis Bickle es el Ethan Edwards contemporáneo). Porque Ford disparó la bala más angustiosa y dolorosa del oeste. Porque a Tom Doniphon le vemos perder, pero Ethan Edwards tiene la batalla perdida desde el principio. Porque Ford se deshizo del gran y bello mito del western, para filmar la esencia del realismo.
Ford en su obra cumbre dejó claro que el PUEBLO perdió contra la CIUDAD, y que ya jamás volvería a ser lo mismo. Ya no importaría el color de la piel o el sexo de las personas, sólo importaría la igualdad de oportunidades. En eso estamos.
spoiler:
En las convenciones del género el héroe siempre cumple sus objetivos ('La diligencia'), sino sería cine negro, excepto en dos obras maestras:
'Centauros del desierto'. El héroe es existencial. Cumple sus objetivos pero pierde. Por eso es el western de culto de la historia.
'El hombre que mató a Liberty Valance'. El héroe se convierte en antihéroe. No cumple sus objetivos, por consiguiente, pierde.