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La acción más sensual.
Quizás y con razón, esta sea la excepción de la saga Bond. Se sigue manteniendo ese fondo de acción pero esta vez hay una estética diferente, un hilado más romántico y variado en localizaciones. Me gusta el carácter exótico con que se presentan todas ellas, y todo aún así sin grandes exteriores, todo un logro. En realidad podría haber sido perfectamente una cinta de los '70, gran aportación de jazz al ambiente más glamuroso. Por otro lado, hay un sabor a romance entre Sean Connery y la desconocida aún Kim Bassinger que contagia toda la película hasta el fin. Barbara Carrera, magistral como villana en un papel que la enfrenta a sus propios deseos hacia James, el momento de su cara a cara, inolvidable. Kim Bassinger, que aunque algo anonadina, parece madurar escena tras escena para despertar de su ingenuidad juvenil y convertirse de paso en el icono que fue más tarde, aceptable. Un Sean Connery que parece más galán de telenovela que un agente 007, pero que se agradece, sí ya sé que algunos lo odiarán por ello. Y bueno, para terminar, la figura de Brandauer que como cínico villano nos deleita con sus pulsos de alta sociedad en la figura del eterno mafioso sin patria. Decepcionará a todos aquellos acostumbrados al espíritu 007 en su más profunda faceta de acción sin melanina rosa, la adorarán aquellos que disfruten la aventura romántica donde el deseo y la venganza imponen su guión. Banda sonora, inolvidable, capaz de absorber al espectador en lo más profundo de su recuerdo de los '80 dentro y fuera de la película. Tanto la cabecera como los títulos de crédito son una joya para el oído. Muy buen ritmo, las escenas son muy variadas y siempre hay lugar para el humor negro o un escarceo amoroso entre acción y acción, todo un deleite. Y finalmente la sensación de haber visto algo irrepetible, incalcable en el tiempo.
atlantico 
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