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Aquí empezó todo
Con esta surrealista y divertida tragicomedia es cuando Almodóvar empezó de verdad a llamara la atención de la crítica nacional e incluso internacional, tras los bodrios de la movida, aunque ya en ellos, aun siendo para quien esto escribe "subcine", apuntaba ya algunos detalles que advertían que no estabámos ante un cineasta precisamente mediocre y convencional.
La vida, los desesos y las frustracciones de una triste ama de casa quedaban perfectamente reflejadas en esta película, que recordaba al neorrealismo italiano pero todo ellos españolizado, con toques surrealistas y muy divertidos.
Como curiosidad, Almodóvar metía aquí personajes que hoy día nadie, ni siquiera él (y si no véase La mala educación), se atrevería si quiera a escribir e imaginar, como el dentista pedófilo interpretado por Javier Gurruchaga, a quien la protagonista vende a su hijo pequeño por no poder atenderlo ella misma en condiciones. Un niño, que, para mayor transgresión, se prostituía con los padres de sus amigos del colegio. ¿Os imagináis esto hoy día en una comedia, como detalle jocoso?.
Amor Perro 
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