Imbuída del espíritu y las maneras del cine negro clásico, narrada con la misma plácida languidez de quien se fuma deleitadamente un cigarrillo viendo subir el humo en caprichosas formas y aderezada con el buen trabajo de su notable elenco (en el que brilla especialmente Nick Nolte mientras, por el contrario, a John Malkovich le toca el papel florero), “La brigada del sombrero” comete el desliz de dejarse llevar hacia terrenos resbaladizos, lo que la hace patinar, sin bien acaba salvando el peligro de pegarse el costalazo. Su magnífico plano final, en plena consonancia con los clásicos del género, es la mejor evidencia de que la búsqueda de la calidad no se ha rendido esta vez a la complacencia de la comercialidad, y eso es algo que debe valorarse justamente.
spoiler:
El tipo duro que ve como se aleja irremediablemente de su vida la chica a la que quiere entronca con otros finales míticos de clásicos del género, como “Casablanca” o “El tercer hombre”, por sólo citar dos ejemplos. Tamahori ha sido plenamente fiel al espíritu de los personajes y las historias del mejor cine negro.