Gutiérrez Aragón en 1977 repasó las interioridades de la extrema derecha en su valiosa Camada negra y ahora, pasados los años, hace un análisis del terrorismo de ETA y sus consecuencias.
La realización es sólida y brillante, con un guión de sorprendente precisión, cuyo afán de síntesis es tal que algunas veces roza la pérdida de la coherencia, aunque acierta en la faceta descriptiva mostrando una sociedad cerrada, tradicionalista y esencialmente cautiva, exponiendo el arraigo social que tiene el terrorismo, cuya fuerza sigue siendo tanto el convencimiento fanático como la tolerancia cobarde del silencio.
El giro argumental final justifica plenamente el título.
spoiler:
Todos estamos invitados a sentir el miedo.