La enésima entrega de polis buenos dejándose la piel, la vida y el honor en pos de justicia, persiguiendo, instigando e investigando potentes multinacionales, corruptos gobiernos o, como es el caso, a la todo poderosa banca, no ofrece en absoluto ningún aire renovador al género. Las nuevas generaciones sin duda sabrán hallar el mérito de tres o cuatro buenos actores y un par de escenas de acción decentes. Para los que somos un poco más veteranos se hace llevadera pero termina más o menos como empieza, insulsa. Si de mano no conocemos las motivaciones ni el origen laboral de nuestros protagonistas, tal vez sea porque lo sabremos al final dónde todo parece carecer de importancia excepto...
spoiler:
...el ajusticiamiento, la sangre, la venganza a modo de cadáveres. Este hecho la hace aún más plana e incluso absurda. Ningún policía en su sano juicio, por muy mal que lo haya tratado el sistema en el pasado, se dedica a sembrar de justicia y fiambres las empresas cuyas gestiones no considere lícitas legal o moralmente. Vamos, un despropósito.
Pretendía ser seria pero frases como "¿Cuánto hace que no echas un polvo?" y otros momentos en que los malos aparecen a tu espalda sin que nadie los vea, ni siquiera quien los tiene de frente, como la escena final, la convierten en mediocre, corriente y moliente.