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Susurros en New York.
Anda que últimamente estoy de un generoso puntuando... porque esta peli está bien, si entiendes lo que dicen, claro, pues en mi caso los sonidos que llegaban a mi cerebro, con el volumen a tope, eran como susurros:
- sdmsd dsmoer fed fed vila güei
- mija mijasfe no mames sibíllclnima baya
- ¡pendejo!
Y si están en el metro o en la calle, ni se les oye. Así que no me creo que la película sea norteamericana. Y si lo es, se hizo con menos presupuesto que una de serie Z.
Me ha parecido interesante tal vez porque las conversaciones me las inventaba yo a mi gusto, como cuando ves el telediario en el canal marroquí, que mola mazo, y te hipnotiza. "Shaharama.. hazza ambalaza", ahora están hablando del partido de la selección, le comento a mi parienta.
Y nada, que hay un hijoputa y un hijo de puta. El segundo es el bueno. También hay una semi homeless, semi chiricagua, semi yonky, puta entera, muy poco creible, la verdad, o muy mala actriz, que todo puede ser; y un señor mayor que es sin duda lo mejor de la peli. Luego mucha denuncia social, mucho callejón sucio, mucho panchito y poco más. De cine, poco. Como historia, un poco vista ya. Como entretenimiento, ni fu ni fa. Para reflexionar sobre la emigración, pues tampoco es gran cosa. Por lo menos no cae en el recurso facilón de humillar el racismo, que merece el castigo, por supuesto, y haberlo, haylo, allá y acá, desde luego, pero mucho más hipócrita y escondido (y por tanto más peligroso) que lo que suele mostrar el cine. Sirva como ejemplo, y de paso como denuncia, el que subyace en esta crítica, por si usted no se hubiere percatado.
Sines Crupulos 
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