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A veces el amor te sorprende.
A veces no haciendo nada en escena se hacen grandes cosas, y esta película es una de ellas.
No hay grandes palabras, ni hechos para demostrar la mas pura emoción humana, que no deja escapar a un público al que le es muy dificil no empatizar con los personajes. Cada frase, cada gesto tienen un gran peso. Meryl Streep está grandiosa. Los detalles, cada plano, está cuidado con lupa. El ritmo es lento, pero no cansino, algo muy del genio Eastwood.
La fotografía genial, con una luz entre la ternura y la melancolía.
En fin una verdadera obra maestra basada en una historia real.
Spranza 
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