Con esta película Hitchcock va más alla de su género predilecto: el suspense, creando un nuevo estilo, que años más tarde, imitado hasta la saciedad, daría por acuñarse como "terror psicológico".
El director ahonda en lo más profundo de la personalidad humana, imprimiéndole su sello personal, y sus peculiares obsesiones: la calificada por muchos como misoginia, el fetichismo o el falso culpable se palpan a lo largo de esta película, que pese a ser de la década de los sesenta, fue rodada en blanco y negro para lograr un ámbiente más lúgubre.
Sin duda la película con la que la mayoría de la gente asocia la imagen del mago del suspense.
spoiler:
¿A quien no le vienen a la mente las imagenes de Marion Crane acuchillada en la ducha mientras la lacerante música de los violines de Herrmann sustituyen tanto a gritos como a cuchilladas?