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Globalización a partir de la diferencia
Interesante peli procedente de una filmografía, la israelí, no muy conocida para el espectador medio; sin embargo, Eytan Fox es un tipo a reivindicar (con otro par de atractivas obras, La Burbuja y Yossi & Jagger). En la que nos ocupa, el guión de Gal Uchovsky nos presenta una entretenida historia, en la que lo más llamativo es el coprotagonismo de una pareja en apariencia antagónica: un agente del Mossad, Eyal, arquetipo del "macho" israelí, es decir, judío, heterosexual, duro y con una conciencia política firme e incorruptible, frente al joven alemán Axel, un chico gay, de mentalidad abierta, un espíritu liberado de las cadenas de los convencionalismos, procedente de una familia adinerada con raíces nazis.
La trama oscila entre el thriller, en el que el "cazanazis" (oculto bajo la apariencia de guía turístico) debe averiguar el paradero (si es que vive) del abuelo del joven alemán (que está en Israel visitando a su hermana Pia, "retirada" voluntariamente en un Kibutz, porque en su día descubrió que su familia le había mentido acerca del pasado), y una especie de "comedia costumbrista", en la que la convivencia temporal entre los dos personajes les va a permitir conocerse mutuamente, pulir sus diferencias y salvar ese abismo que parecía infranqueable entre dos personalidades aparentemente incompatibles. Así Fox se permite reflexionar acerca de las diversas visiones sobre la familia, la religión, la cultura, aspectos geopolíticos y psicológicos, como la culpabilidad, la responsabilidad, etc, apostando por una mirada humana sin dejar de ser crítica. Hay escenas muy interesantes, como la del ligue palestino que se echó el chaval alemán, clavo para "desatascar" la estrechez de miras del judío. Al mismo tiempo se nos brinda la posibilidad de ver bonitas estampas de ese país, como el Mar de Galilea, el Mar Muerto, Jerusalén, etc, todo ello bien aderezado por la excelente banda sonora a cargo de Ivri Lider (que acentúa el antagonismo entre los personajes, ya que al israelí le pone la masculinidad de Springsteen frente al germano, que prefiere voces femeninas más sugerentes). También me gusta la foto firmada por Tobias Hochstein.
En definitiva, una agradable película, que lleva a pensar en que el mundo podría ser mucho mejor de lo que realmente es, si todos pudiéramos, o supiéramos, como dice Axel, caminar sobre las aguas, purificando nuestros corazones, liberándonos de la negatividad, de los malos pensamientos.
babayu 
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