No guardaba demasiado entusiasmo por ver esta cinta pero la verdad es que me ha fascinado. Sam Raimi crea un cómic, lo lleva a la pantalla y funciona perfectamente como película. Un genial ejercicio con aires de Serie B e historieta que conforma su propio universo, capaz de crear franquicia. Y gusta encontrarse en éste trazas del estilo Raimi que tanto me maravilló con las dos primeras entregas de Evil Dead, aunque -y quizás sea cosa mía- se perciba en las formas cierto desgaste que iría apremiándo a lo largo de su filmografía. Otro punto fuerte es que, amén de picar de entre tragedias de distintos mitos del género de terror, Raimi intenta conciliar los rasgos narrativos y la temática de las viejas glorias de los tebeos con las nuevas tendencias trascendalistas surgidas a mediados de los 80 en el universo de los superhéroes. Los efectos especiales van acorde a sus días, ya se sabe, tanto croma incomoda, pero Sam sabe manejarse muy bien con bajos presupuestos, y todo el trabajo de maquillaje y derivados es acertadísimo: Liam Neeson mola mucho con el rostro descompuesto, como también molan los tejidos burbujeantes y salvajadas varias que podemos encontrarnos a lo largo del metraje.
Total, un producto de su época que se hace querer.
Tras ver Darkman me ha entrado el gusanillo de volver a probar con Spiderman. ¿Me equivocaría con Raimi en su día? Ojalá.
spoiler:
Hay secuencias que son para enmarcar, como el mosqueo en la feria, acojonante, o el emotivo final que cuenta también con el agradable cameo del siempre genial Bruce Campbell.
"I'm everyone and no one, everywhere... nowhere. Call me Darkman"