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Espíritus libres.
032/32(29/01/10) Injustamente poco conocido film del gran Sam Peckimpah, denostado por crítica y público en su momento, pero que con el boca a boca irá creciendo para convertirse en una obra de culto. No es lo que se podría esperar en su momento del pendenciero realizador, una película sin tiroteos, sin muertos, sin venganzas y sin embargo tiene su sello por todas partes, rezuma Peckimpah por los cinco costados, nos habla de los lugares comunes en los que se mueve el californiano director, como son los perdedores, los espíritus libres en busca de realizar lo que les gusta, gente de fuerte personalidad, donde los lazos sentimentales marcan el ritmo del relato, bien sea amistad, ‘Grupo Salvaje’, de amor ‘La huída’ o como en esta los familiares, carga la historia de un romanticismo exacerbado pero con ausencia total de elementos sensibleros que hagan caer en la cursilería. El argumento es de lo más simple, Junior Bonner (Steve McQueen), un experto en los rodeos llega a su pueblo natal en Arizona para una última actuación, allí intentará hacer las paces con su familia a quién abandono hace años. La historia es un canto a la familia, a los lazos invisibles que nos unen, con algunas escenas conmovedoras maravillosas, de las que te emocionaran, entrañable la sensación que te deja, un halo de nostalgia recorre todo el relato dejándote un poso melancólico de añoranza, destacaría las escenas entre Ace padre (Robert Preston) e hijo (Steve McQueen), deliciosamente enternecedoras, así como la conmovedora despedida entre Junior y su madre (estupenda Ida Lupino) de una delicadeza estremecedora. La película es un homenaje a algo tan americano como el Rodeo, un mundo rodeado de elementos típicos de la cultura como el modo de vestir, la gastronomía a base de carne a la brasa, la música country o las peleas de bar, es una tributo al modo de vida del país. Recomendable a los que gusten de historias que conmueven sin caer en la cursilería maniquea. Fuerza y honor!!!
TOM REGAN 
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