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Un tipo con suerte
Harrison Ford debe ser uno de esos tipos con suerte que de vez en cuando aparecen por el cine. En la primera mitad de los años ´80, sin ayuda de nadie, el tío se metió en 5 películas que crearon historia. Vale que dos de ellas eran el final de una trilogía que ya tenía sus seguidores, pero aún así, el ya estaba dentro. Le sumamos Blade Runner y las dos primeras de Indiana Jones y tenemos un repoker épico. Una por año y las cinco han quedado para la posteridad.
La primera de Indiana Jones, que es esta que nos ocupa, donde Ford se tiene que dedicar a buscar el arca de la alianza, nos encontramos con una de esas grandes aventuras que deslumbran, tanto por la historia como por los personajes que tiene, tan bien definidos desde el principio y con tanta fuerza. Con Indiana a la cabeza, claro.
Indiana Jones es todo lo que el que ve la película quiere ser: valiente, inteligente, ocurrente y que se lleve a las chatis de calle. A medio camino entre James Bond y MacGyver. Nadie como Ford podría haber plasmado todo lo que supone e implica Indiana Jones. Menos mal que era tan amiguito de Spielberg y Lucas, que si no a saber que cosa hubiesen hecho.
Juanjico Lawless 
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