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¡Esto es el verdadero movimiento skin!
Años ochenta, Inglaterra. El estado social del país está marcado por una guerra sin sentido, la crisis de las Malvinas, con Thatcher a la cabeza.
Los ambientes marginales abundan, y destacando movimientos como el de los skinheads, que surgieron en los sesenta, entre otras cosas, en oposición al ideal hippy.
Todo esto lo conoce perfectamente el director, que lo vivió en sus propias carnes y por ello plasma perfectamente esa época en esta cinta.
Shane Meadows nos ofrece un film con magnífica ambientación punk-skin (con lenguaje soez incluido), muy realista e interesante, un drama aderezado con toques de buen humor inglés; En las interpretaciones me impresionó el joven actor, que hace gala de una caracterización digna de ofrendas reales (y es su primer papel), aunque, al margen de la interpretación, no me cuadra que un niño de 12 años se integre tan bien en un grupo de skinheads “post-adolescentes”.
Pero lo más importante de la película es lo bien que muestra el origen de los skins (se observa la mejor y más auténtica época de este movimiento) y su escisión de forma convincente (malditos descerebrados del National Front), en la turbulenta época de Margaret Thatcher.
[Inciso: los verdaderos skinheads no son ni han sido nunca en su origen racistas, pero tampoco eran antirracistas, ni ultras de izquierdas o de derechas. Eran el reflejo de la juventud obrera inglesa, algo que algunos no comprenden ni aunque se lo expliquen en Barrio Sésamo).
Algo que no me agradó de la historia es que no entraran más en materia y profundizaran en este movimiento, y además están los personajes secundarios como Woody, olvidados y desaprovechados. Aahh, y el doblaje no es tan terrible como dicen por ahí (Aunque prefiero la versión original).
En definitiva ¡¡me encanta empezar el nuevo año con películas así!!
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: El rollo que se trae el niño con la gótica es descacharrante.
joruji 
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