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Los Aliens crecen
James Cameron fue el elegido para escribir la segunda parte de esa obra maestra del terror que fue "Alien: El octavo pasajero". En ese momento apenas era conocido, pero venía del rodaje de la fantástica "Terminator". Y Cameron, en lugar de hacer una fotocopia del filme de Scott, decidió romper con todo. Ya no habría sorpresa aunque a otro tipo le petara el pecho. Así que convirtió el film al género en que después demostraría que se mueve mejor: la acción.
"Aliens" es crecimiento. No sólo en el número de bichejos (que también). Si en la primera nació el monstruo, en esta segunda nació todo un universo. Conoceríamos mejor como es la tecnología de aquel mundo ficticio, cómo vivía la gente, etcétera. También con la reina alien se consiguió un crecimiento, tanto en tamaño bichil (porque vaya mostrenco, y quedaba realista), como en lo que concierne a la forma de vida y al hábitat Alien.
Cambiando casi completamente de reparto (repetía Weaver como Ripley, ya que junto con el bicho, se convertiría en el alma de la saga), y manteniendo la ambientación oscura y claustrofóbica, "Aliens" comenzaba de forma parsimoniosa (que no es lo mismo que lenta de cojones), introduciéndonos en la boca del lobo, para después brindarnos con un, como es llamado ahora, tour de force* (término que significa: «Si al final de la peli pones todas las balas disparadas en fila india, abarcas íntegra la Gran Muralla China») de hora y pico , emocionante e intensísimo. No era el mismo tipo de terror, pero seguía angustiando. Los personajes, con los que empatizabas más que en la primera parte (sobretodo con los interpretados por Bill Paxton y Michael Biehn), se encontraban armados, sí, pero cada vez más atrapados e impotentes contra los Aliens/Xenoformos. Y en eso basó Cameron la cinta: en la impotencia que podría sentir cualquiera contra un grupo lo suficientemente grande de esas criaturas. Tambiçen tenemos el rollo con Newt y sobretodo, la reina Alien, que no hacen más que incluir un trasfondo más emotivo (por la niña) y más tenso (por ambas) a la cinta. Al igual que su predecesora, el apartado artístico es de renombre, sublime.
Supera, en mi opinión, a la primera parte, sobretodo si lo que esperas no es una simple fotocopia que mejore, sino una cinta con Aliens, y no buscas el terror puro y duro.
*Ejemplos claros de tour de force son los que se montan algunos histéricos que pululan por esta página, fusilando las críticas de sus usuarios "favoritos" de 20 en 20 (o menos, si no ha escrito tantas entre visita y visita), o bien, a todas aquellas cuyas puntuaciones no son santo de su devoción. Si empiezas a escribir tantas veces «NO» como ellos lo han pulsado en una visita a la página, se te dislocará el brazo.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Escenas para el recuerdo, tengo dos que me encantan especialmente:
- Por supuesto, en primer lugar el famoso combate entre Ripley y la gigantesca reina Alien. Abrumador, y la frase: «Aléjate de ella, puerca» es simplemente antológica.
- En la versión extendida del director, está la escena con los robots centinelas acribillando Aliens. Tensa y magnífica.
Erizio 
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