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Buscando su destino
Country, casas de putas, alcohol y tuberculosis. Con semejantes ingredientes la cosa sólo puede ilustrar la historia de un fracasado, un loser. La de perdedor ha sido, es y será una de las figuras más cinematográficas, y sin duda, el personaje favorito de Eastwood, cuya obra refleja diferentes facetas de tal estereotipo: músico, pistolero, policía, ladrón, astronauta, periodista… una gama tan variopinta que va de lo más íntimo a lo más espectacular, pasando por lo más siniestro. Aquí, además, se hace acompañar de uno de sus hijos, Kyle, que en absoluto desentona.
Sin ser una de las grandes obras del de San Francisco, tampoco es una de las menores. Quizá un tanto dispersa y sobrada de metraje, pero con un puñado de buenas canciones, un par de buenos personajes, una historia emotiva y algunos momentos literalmente agónicos.
Shinboneniná 
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