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Hacia la verdad
Maravillosa película ésta de Sean Penn, en la que se narra una historia real, la de un chico, Chris McCandless, que descubre que toda su vida era una mentira, o mejor dicho, que tiene la valentía de escapar de la trampa que ha sido su existencia previa a su graduación universitaria. Hay unos cuantos ejemplos de cantos a la libertad, pero aquí se trata con una sensibilidad especial, ya que el creador se cree lo que nos cuenta y se esfuerza admirablemente en que nosotros nos lo creamos, no sin ello abordar la historia desde varios puntos de vista; se podría afirmar que hay tres partes entremezcladas, con continuos flashbacks: por un lado, la preparación de Chris para su experiencia en Alaska (qué bien está conseguida la analogía con las etapas de la vida, al fin y al cabo no deja de ser un renacer, una reencarnación hacia su yo real), luego las dichas y desdichas del paraíso salvaje del norte, y , por último, aunque no menos trascendental, el devenir de los que han quedado atrás, su familia.
Aparte de la estructura formal de la peli, muy bien construida, hay otros elementos valiosos, como la inmensa música de Eddie Veder, la no menos estupenda fotografía (espléndidos y variadísimos los paisajes que nos enseñan en la peli, desde el desierto, los campos de trigo, las montañas, en fin, toda la belleza natural de la Norteamérica que va recorriendo el personaje), aunque el mayor acierto para mí lo supone la elección de los actores: no sólo el protagonista, el poco conocido Emile Hirsch, sino sobre todo el impresionante elenco de secundarios que se pasean por la pantalla, desde los padres, William Hurt y Marcia Gay Harden, hasta el señor Franz, un soberbio Hal Holbrook, pasando por un montón de personajes que ayudan al chaval en la consecución de su sueño.
babayu
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