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Una idea
De entre los animales que no han dado para mucho en la historia del cine (de terror, comedia o lo que sea) podríamos poner en los primeros niveles a las ovejas. Relegadas a papeles secundarios sin líneas de diálogo siquiera en westerns o películas de ranchos, granjeros... y algunas apariciones estelares en cine rural español, han pasado sin pena ni gloria por el celuloide. Ni siquiera tienen ese toque tierno como para hacer una pelicula infantil tipo "Babe, la ovejita valiente", tal vez su aparición más importante fue aquel pequeño reportaje en "Barrio Sesamo" en el que aprendimos como una niña acababa con un jersey de lana después de que sus abuelos esquilaran a las ovejas.
Para acabar con esta injusticia ovejil (¿existe este término?) desde Nueva Zelanda nos llega esta película que hará que le cojamos asco a las ovejas, cosa que antes no teníamos. Gracias Jonathan King. "Black sheep" intenta tal vez acercarse a "Braindead" o a "Zombies Party", ejemplos de mezcla de comedia y gore con ingenio, pero se queda a la altura de ejemplos recientes como "Slither. La plaga". Es decir, claramente es un film de Serie B, lo cual no tiene porque ser malo, más bien al contrario, que se contenta con su idea original y cree que ya lo tiene todo hecho. Pero a lo largo de sus 90 minutos hay tiempo de sobra para observar los huecos del tejido lanar, la desfachatez de su montaje, la nulidad interpretativa, el guión a trompicones deshilvanado y la medianía en la realización. En contadas ocasiones aparece un cierto destello de gracia, de sorpresa ante lo estrambótico de lo que se está viendo, pero se acaba con la sensación de que en otras manos (Edgar Wright por ejemplo) si no hubiera sido una "master piece" sí hubiera sido un film medianamente de culto para unos cuantos. Así, parece más una idea y nada más que eso, una idea.
Vargtimmen 
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