|
Y solo dura 80 minutos!!!
Una historia de Brooklyn podría ser en realidad una historia de cualquier lado, porque al final las separaciones son parecidas en todas partes. Sobre todo estas que vienen motivadas por la rutina, la incomunicación y el hastío.
Noah Baumbach acierta al mostrarnos las miserias de cada uno de los personajes (tanto padres como hijos), y hacerlo de forma tan punzante como entrañable. No hay malos ni buenos. Todos cometen errores y actúan de forma estúpida, y en cambio nunca tienes la sensación de estar viendo gente estúpida, más bien al contrario. Los diálogos son espléndidos en la mayoría de los casos (justa la candidatura al Oscar del guión) y los actores están brillantes, incluidos los niños (cosa poco habitual).
En el lado negativo de la balanza, cierta sensación de que determinado cine independiente se rige por unas fórmulas estéticas muy concretas. Parece que para que a uno le digan que es un director independiente tenga que rodar sus películas siguiendo unas directrices muy claras.
ernesto 
|