|
El tema no es lo de menos.
Algunas veces una cinta puede ser muy ambiciosa. Este es el caso. Ese "queremos gloria" no solo lo sentimos de parte de los personajes de la historia, sino también de los realizadores de la misma. Y es cierto: podríamos haber estado contra la innata ganadora de la temporada. ¿Por qué no? Es un tema totalmente válido para lograrlo, pues tal parece que los tiempos en que el racismo era pan de cada día en los Estados Unidos siguen siendo materia prima para la realización de cine. Peleas raciales en deportes, escuelas... todas tienen un solo mensaje: la igualdad. Muchos pueden dar a este mensaje de repetitivo y "poco original", pues existimos los que nos llega a fastidiar el hecho que nos sigan mostrando los mismos parámetros en una película. Lo cierto es que no podemos quitarle méritos a este mensaje que aunque parece repetitivo, no deja de ser cierto en estos tiempos, pues parece que mensajes de paz e igualdad son de los más necesitados hoy en día.
Por supuesto que podíamos pedir más. La incorporación a la gran pantalla de nóveles actores es genial. Le dan ingenuidad, promesa, emoción y crudeza. Nate Parker sorprende a muchos con un papel que se ajusta a sus actuales capacidades de interpretación. Denzel Whitaker firma su nombre en la lista de próximas promesas del cine americano, no solo por su amplio campo de palabra y personalidad, si no también por sus parámetros, aun más amplios que los de su padre. Jurnee Smollett le da la seguridad femenina a la película, la sensibilidad en momentos precisos y la emoción de la película. Todos ellos en grandes actuaciones, soportados en forma magistral por los gigantes Washington y Whitaker.
El suspenso y el misterio que le ponen a la cinta para tratar de contrarrestar el hecho que los espectadores ya saben hacia donde va la trama terminada la primera media hora no es suficiente. Tendría que haber sido demasiado para lograr tal fin, y es por eso que el suspenso parece banal y aburrido casi siempre. Por esta falta de suspenso, intentan ponerle emoción y mucho sentimiento a cada una de las escenas, provocando la lágrima en el espectador. Pero no es la lágrima fácil clásica de Hollywood, sino una lágrima bien lograda, con mucho trabajo por parte de los actores y la dirección artística.
Es un gran film de drama y emoción, pero le falta la experiencia en dirección haciendo que no funcionase la doble mecánica de Washington al final. Cuando actuaba, aunque lo hacía bien de todos modos, se notaba atado en tratar de actuar haciendo que todos actúen (cosa que no había visto nunca cuando un personaje es actor y director a la vez) y no soltaba todo su potencial. Cuando pasaba a solo dirigir se sentía bruscamente el cambio, como si el guión hubiese sido modificado para que el solo dirigiese, ajustando también a los escrito, dañando el guión que de por sí es ágil y se "deja ver".
Es positiva, inspiradora… aunque tiene errores, los tapa con su poderosa emoción. Una de las mejores del año. Gócenla. Adiós.
Salvapantallas 
|