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Sabor amargo
La sandía sabe amarga. Esta es la conclusión que saco al ver esta película.
Pocas personas éramos en la sala, y es que en un cine con 9 salas y con películas en cartel como Harry Potter, El exorcismo de Emily Rose, En sus zapatos o Hostage una producción Taiwan-Francia-China no llama mucho la atención; pues al encenderse las luces de la sala al final de la película miro a mi alrededor y me doy cuenta de que sobrevivíamos la mitad de los que éramos al principio.
Reconozco que la fotografía es inmensa y las interpretaciones de los protagonistas correctas, pero todo eso lo hay que poner al servicio de una historia, una historia que no existe, una historia de lo más común y lo más vulgar, una trama sin complicaciones (sólo aparentes debido a la fallida estética que le intentan dar). El guión tiene tres puntos de lucidez y ya está, ahí se acabó lo que se daba.
En fin, es incomprensible cómo esta película puede triunfar tanto en los festivales europeos con varios premios en Berlín y en Sitges y además tres nominaciones a los globos de oro incluyendo mejor película. Los críticos a veces necesitan ser distintos a los demás y al ver una película erótica oriental y distinta encumbrarla, pero el problema es que esta película es mala. Esperemos que el tiempo ponga a cada uno en su lugar.
La fotografía sube su puntuación. No os dejéis llevar, no os gastéis el dinero en ver esto, si queréis verla, esperad por lo menos al videoclub que os sale más barato y perdéis menos dinero.
johnny got his gun 
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