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ALGO SOBREVALORADA
Aprobado justito para este clásico del Fred Zinemann que resulta un curioso híbrido entre film bélico y melodrama romántico. La película tiene momentos buenos, sobre todo al principio, pero después entra en una languidez de la que no puede salir.
Actuaciones aceptables, un guión algo cojo y un trabajo de cámaras impecable.
Se deja ver, pero la cantidad de ocho Oscars le viene un poco grande.
Ya desde el principio observamos que el director pretende dividir la trama en dos frentes narrativos, que además están conectados. Por un lado, la prohibida relación del sargento Warden (un algo irregular Burt Lancaster) con la turbulenta mujer de su superior. Por el otro, el drama de Robert E.L. Prewitt para sobrellevar el acoso de sus compañeros de compañía y la tiranía del pedestre capitán.
La idea de Zinemann es buena, pero le falta algo de precisión narrativa para hacer que el espectador esté igual de atento a ambas historias (es obvio que la de Prewitt resulta mucho más atractiva). Hay momentos en los que se crea cierta confusión temporal, como por ejemplo cuando el sargento Warden comparte una tarde de playa con su nueva amante, al tiempo que Prewitt sale de noche a la ciudad con Maggio (interesante actuación de Sinatra, aunque el Oscar es discutible). Al parecer, ambas acciones ocurren al mismo tiempo (así lo da a entender el montaje), pero mientras en un frente de la acción es ya noche cerrada, en el otro se acerca el ocaso. ¿Esto fue intencional o acaso un imperdonable descuido?
Las historias de amor que cuenta el cineasta no están mal, pero son un poco ñoñas y envejecen muy mal. A cualquier adolescente depravado de nuestros días le resultará muy gracioso el cuidado que se tomaban en aquella época las personas para el acercamiento sexual.
El film (al cual no quiero vapulear en demasía) cuenta no obstante con momentos de auténtico patetismo: la pelea a puñetazo limpio entre Prewitt y un sargento (muy cutre) y la secuencia en la que Lancaster y Clift se emborrachan y acaban sentados en una carretera, también deprimente.
Por lo demás, Zinemann ofrece una historieta entretenida a ratos, e incluso muy atrayente en su primera media hora. Ofrece una iluminación fuerte y clara, y toda la fotografía está muy bien cuidada. También retrata de manera excelente el espíritu militar, y ambienta de manera satisfactoria a la trama en los prolegómenos de la invasión nipona de Pearl Harbor.
Sólo pasable, entonces, me pareció esta aclamada cinta, que conquistó al mundo de Hollywood y arrasó en los Oscars. No niego que tenga cosas realmente buenas, pero se le ven varios puntos flacos.
Ah, el final, forzado y chorro, le resta puntos.
LO PEOR: La borrachera de Lancaster no se la cree ni él.
LO MEJOR: Diría que las actuaciones de Clift y Ernest Borgnine (me encanta este gordo pendenciero).
LEANDRO PINTO 
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