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Desmitificando al héroe
Ha llegado un momento en el que las expectativas que genera el último trabajo de Clint Eastwood no son ya altas, sino altísimas. Tras "Mystic River" y "Million Dollar Baby", dos incontestables películas que lo han consagrado a casi la jubilación a ser uno de los mejores directores, sino el mejor, de la actualidad, el público ansía ver sus dos últimos trabajos sobre la batalla de Iwo Jima para encontrarse como si nada con sendas obras maestras, por lo que es normal que mucha gente pueda sentirse defraudada con el resultado que finalmente se ofrece. Aunque motivos verdaderamente no los hay para ello, en "Banderas de nuestros padres" Clint vuelve a tocar conciencias arrojando soberbiamente una visión diferente y probablemente más real que nunca se ha mostrado sobre la guerra en sí.
Y es que Clint es muy listo y se vuelve a rodear de lo mejor del medio. El reparto en general es acertadísimo, especialmente los soldados, con una perfecta selección en la que cada actor interpreta a una persona, a una vida, no a si mismo, y de entre los que destaca un siempre excelente Barry Pepper; como indudablemente en el trío protagonista con un sorprendente Ryan Philippe pero del que sobresale sin lugar a dudas el desconocido Adam Beach, que realiza una interpretación emocionante.
Las escenas de guerra son de una fuerza muy grande, rodadas con un realismo extremo y con las más avanzadas técnicas digitales, tanto que por momentos recuerda más al "Call Of Duty" que a cualquier otro film bélico. Además Clint las reparte soberbiamente por la trama, por lo que la sensación de estar en batalla es constante. Ahora bien, cualquiera que haya visto Salvar Soldado Ryan tiene que tenerlos bien gordos para atraverse a decir que el desembarco en Iwo Jima es calcado al de Normandía, cuando es justamente todo lo contrarío. Clint bien podría haberlo rodado siguiendo aquella magistral escena de Spielberg, pero no lo hace, deja las escenas de concentración y miedo para la noche anterior, desembarca con rapidez y la situación del terreno le da la oportunidad de rodar escenas completamente distintas, en las que no hay tiempo para primeros planos ni ralentizaciones, sólo disparos, bombas, y soldados muertos. En lo único que se parecen ambas escenas es en que hay un desembarco, no hay más comparación posible.
Claro que "Banderas de nuestros padres" tambien puede ser acusada de apenas contener escenas de acción pues la trama se centra más en los problemas de los soldados a su llegada a américa, la presión a la que son sometidos por ser considerados injustamente héroes y la indeferencia que les genera todo el marketing que lo que les rodea. A mí la verdad me da igual, ambas visiones son excelentes, la primera está tratada con más profundidad y sentimiento que como nunca se ha tratado y la segunda aporta el toque de dramatismo necesario para ahondar en los personajes, a los que por el azar del destino se les ha encumbrado como héroes pero que sólo tratan de ser personas.
antonio1004 
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