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Una pequeña obra maestra.
En efecto, La pequeña tienda de los horrores de Frank Oz puede parecer una película pequeña y sencilla, que queda muy lejos de las superproducciones a las que nos tiene acostumbrado Hollywood. Sin embargo, con muy poco, consigue mucho: entretener de principio a fin. Desternillantes algunas escenas: como la de Bill Murray cuando visita al dentista interpretado por Steve Martin (el cual está inmenso). Buenísimos los números músicales, que a pesar de no tener espectaculares coreografías como en otras películas del género, consiguen hacer bailar y cantar. Y lo mejor, una divertidísima (y terrorífica) planta devora-personas que a mi gusto se ha convertido en uno de los mejores villanos de la historia del cine. En fín una pequeña película, que se ha convertido en una obra maestra para los amantes del cine de entretenimiento.
davinsuper 
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