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Refrescante
Una sátira divertida de la alta burguesía francesa de aquellos años, con algunas muestras del ingreso de la modernidad norteamericana en Francia. Dan risa algunas exageraciones acerca de una modernidad ya antigua hoy en día. Una casa insólitamente moderna que no se parece en nada a la arquitectura francesa y que hace reír de sólo verla, con muebles contemporáneos y chiches tecnológicos usados con verdadera fruición de propietarios por una pareja increíblemente rutinaria y fiel a supuestas pautas culturales muy aburridas para su propio hijo. Pero éste tiene en su tío Hulot, un personaje que habla poco y es bohemio y chaplinesco, la válvula de escape a las buenas cosas de la vida, fuera de la casa. Continuos chistes, la mayor parte visuales, regocijan, son simples y efectivos, aunque la duración de la película es un poco axcesiva con tantas tonterías. Frecuentemente un caos que incluye relaciones sociales y laborales, a veces gracioso, y algunas escenas en que el espectador, por más que intente ver lo gracioso, no lo logra. Un filme posterior a "Las vacaciones de M. Hulot". Refrescante, para ver y distenderse.
Leonel 
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