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Recuerdos a ritmo de Jazz.
¿A quién no le habrá ocurrido alguna vez, que al escuchar cierta canción florece con una vivacidad indescriptible algún recuerdo que en su día quedó profundamente grabado en su interior?. Dichosos recuerdos, ¿verdad?. Qué secreto encerrarán que algunas veces se nos escapan tan fugazmente y otras andan tan extrañamente ligados a cosas tan aparentemente insignificantes como pueden ser un olor, un objeto, o una canción...
No busquen en Días de Radio una historia de amor entre un hombre y una mujer como en "Annie Hall" o "Manhattan", porque ese tipo de historia no es lo que importa en esta cinta. Tampoco busquen una comedia absurda como en "Bananas" o "Toma el Dinero y Corre", porque no lo es. Ni siquiera un Drama; nada de eso. Lo que nos brinda Allen en esta ocasión no es una historia en concreto, sino un dulce y nostálgico anecdotario rebosante de amor por el curioso objeto al que tantos recuerdos debía; la Radio.
Eso es esta película, un homenaje a ese pequeño aparato doméstico que tanto esplendor tuvo en Norteamérica en los años cuarenta. Es así que, dejándonos llevar por los compases de la que es sin duda una de las bandas sonoras más encantadoras del cine, conoceremos las pequeñas historias de una humilde familia judía de Nueva York. Historias llenas de humor, ironía, mordacidad, de drama, de amor, de calidez; de humanidad en definitiva; porque, ¿A quién no le ha ocurrido alguna vez, que al escuchar cierta canción renace con una vivacidad indescriptible algún recuerdo que en su día quedó profundamente grabado en su interior?.
Dichosos recuerdos, ¿verdad?.
Pues eso...
Disfruten de esta deliciosa obra que nos brinda uno de los maestros entre maestros en el arte de escribir; déjense llevar de la mano del jazz, respiren la humedad que desprende la arena de esa playa que quedó filmada en el celuloide con aquel cielo gris, disfruten de la historia del bateador de gran corazón, de las de la tía solterona... de cualquiera en definitiva, pues todas pueden de por sí dulcificarte una mala tarde, ya que cada una de ellas supone un nostálgico viaje dirigido al corazón.
Un ocho y pico largo de nota que reflejaré en un nueve por el buen sabor de boca que me ha dejado. ¿A qué esperan para verla?.
PD: Gran ambientación para una película filmada en el 87.
HEIFER 
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