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Puro teatro.
Al ver Martin (Hache), tienes la sensación que estas viendo una obra teatral en el cine, con unos diálogos cargados de palabras, pero que para nada hacen densa la película, al revés, te despierta los cinco sentidos y te mantiene atento, disfrutando de las palabras. No se puede decir que haya una interpretación mejor que otra son todas espectaculares. Si no la has visto, no tardes en verla, y está muy pendiente a la escena en la que están los cuatro en la terraza por la noche. Además de buenos diálogos, la película esta cargada de grandes valores, como la amistad por encima de todas las cosas, las relaciones padre-hijo, las ambiciones personales y el amor.
VICONCE 
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