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“Tu libertad termina donde empieza la del otro”
Mientras estudiaba, tenía la idea de irme de viaje. No tenía ni un duro y pensé en apuntarme en una empresa de trabajo temporal para ganar unos eurillos. No prentendía ganarme la vida con ello y supe saca el beneficio que buscaba. Trabajé en cosas inverosímiles y cargue peso como una burra. Me pagaban como el culo, pero supe sacar provecho, divertirme y ahorrar. Me imagino que no sería lo mismo si el pan que me, quiero llevar a la boca tengo que sacarlo de esos trabajos de mierda.
En la misma Inglaterra de Loach, también trabajé como un capullo por cuatro duros. Con esos cuatro duros, si tenía que comer y dormir. Aquí la finalidad era otra. Sí, la de aprender de una vez por todas el inglés. Me vi rodeado de polacos y franceses; de rumanos y eslavos con diferentes finalidades. Digamos que tuve más suerte que otros que conocí, pero recuerdo esos primeros días sin casi ni una libra en el bolsillo.
No es por tanto un tema demasiado lejano el que Ken Loach y Paul Laverty me estaban contando anoche en el cine pero no sé muy bien porqué no llegué a conectar del todo con “En un mundo libre”.
Creo que le cuesta arrancar, que no me siento identificado con ningún personaje y que en el fondo, el tema es duro y a nadie nos gusta que nos digan lo que sabemos que pasa y hacemos como que no lo sabemos.
Kierston Wareing hace un papel difícil. No busca Laverty agradar al público con su protagonista. Angie es una mujer con sus virtudes y sus defectos, es quizá como cualquiera de nosotros. Pero cuando los defectos de la protagonista pueden enterrar las virtudes la película tiene el peligro de caer en un alejamiento emocional del espectador. Es tal vez, el mayor problema.
No deja de ser un trabajo correcto, que más que conmover, pretende abrir ciertos interrogantes sobre el uso de mano de obra barata, y creo que en esto, cumple su función.
Chago77 
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